Catarata inmadura

Catarata madura

Lente intraocular

¿Qué es la catarata? 

Es la pérdida de trasparencia del cristalino y provoca la pérdida progresiva de la visión, llegando a ser total en la mayoría de los casos.

El origen de las cataratas es muy variado, pudiendo ser congénito, hereditario, secundario a inflamaciones intraoculares, debido a diabetes, etc. Su veterinario, mediante una exploración oftalmológica y algunas pruebas diagnósticas complementarias, determinará el origen de la misma.

Tratamiento de la catarata

El tratamiento de la catarata es quirúrgico, no existiendo alternativas razonables de tratamiento médico en la actualidad. La cirugía de cataratas es, hoy por hoy, un método bastante seguro, aunque puede haber riesgos derivados del estado de salud de su mascota, del estado del ojo o del propio acto quirúrgico.

La cirugía consiste en la extracción del cristalino opaco implantando en el interior de su cápsula (envoltorio del cristalino) una lente (si las condiciones del ojo lo permiten) para corregir el defecto visual provocado por la falta de cristalino. La técnica quirúrgica recomendada es la facoemulsificación que permite la extracción de la catarata a través de una incisión muy pequeña, siendo la recuperación funcional superior a la de otras técnicas quirúrgicas.

El éxito de esta cirugía es muy alto, siempre que el paciente reúna una serie de condiciones.  

El examen oftalmológico deberá incluir:

  1. Exploración con lámpara de hendidura para poner de manifiesto enfermedades oculares que condicionen la cirugía y determinar el estadio de la catarata. La cirugía precoz de la catarata poco formada (inmadura) tiene un mayor éxito quirúrgico que una catarata muy avanzada (hipermadura). Hay que tener en cuenta que los perros con cataratas poco formadas pueden mantener algo de visión, por lo que es importante que su veterinario explore regularmente los ojos de su mascota con el fin de detectar lo antes posible la aparición de cataratas. 
  2. Una gonioscopia y medición de la presión intraocular para descartar anomalías que puedan comprometer el éxito quirúrgico.
  3. Un electrorretinograma para valorar si la retina funciona correctamente, ya que en algunas razas de perros la aparición de cataratas va ligada a una atrofia de la retina, por lo que el animal tiene disminuida su visión o incluso está ciego. En estos casos, la cirugía no le ayudará a recuperar su función visual.
  4. Una ecografía ocular que sirve para detectar anomalías ocultas tras un cristalino opaco y que puedan impedir la restauración de la función visual tras la cirugía.

Después de la intervención de catarata

Siempre es necesario un tratamiento médico que implica la administración frecuente de colirios. El hecho de no seguir estrictamente la pauta de administración condiciona gravemente el resultado quirúrgico.

En ocasiones, a pesar de la adecuada elección de la técnica y de su correcta realización, pueden producirse complicaciones derivadas de la propia intervención. La mayoría de ellas se resuelve mediante tratamiento médico y muy rara vez precisan de otra intervención.